Tarte aux noix

¡Muy buenas a todos! No hay mejor manera de disfrutar del 1 de Mayo, que ya está a la vuelta de la esquina, que estando estos días de vacaciones. Es solo una semanita, pero me hace mucha falta para cargar pilas. Tengo mil cosas pendientes que hacer, la casa patas arriba y muchas pero muchas ganas de ponerme al día con mi carpeta de recetas pendientes, que ¡¡no hace más que crecer!! A este paso voy a acumular recetas suficientes como para estar entretenida los próximos 10 años…

Esta semana probamos una de esas recetas que llevaba tiempo queriendo hacer. Esta tarta de nuez siempre me tuvo muy buena pinta, y la verdad es que ha resultado ser todo un descubrimiento. Nos encanta, y lo mismo opinan todos los que la han probado. No es demasiado dulce, es contundente pero no empalagosa y es de esas tartas que las pones en la mesa y todo el mundo te dice que dónde la has comprado. Apuesto hasta que haría que te propusiesen matrimonio… Vaaale, quizás no tanto, pero siendo sinceros, os va a hacer quedar como unos reposteros de primera J

La receta, cuando la lees, parece un poco larga en plan “voy a estar 3 horas en la cocina” pero no es así. Trabajar, lo que es trabajar, es poco rato, lo que pasa es que hay varios tiempos de reposo, y la verdad que no es para nada complicada. El único momento en que puede ponerse difícil la cosa es al extender la masa quebrada para cubrir el molde. No os voy a engañar, es una de esas masas delicadas, de las que hay que trabajar muy fría y rápidamente, porque se pega mucho y es frágil. En estos casos es muy útil ayudarse de dos trozos de papel de hornear, entre los cuales meteremos la masa y así podremos estirarla sin que se pegue ni al rodillo ni a la encimera. Además esto nos permite llevarla a la nevera directamente para volver a enfriarla antes de cubrir el molde. Pero después de pasarlas un poco canutas para estirar la masa, después de rellenar y hornear, cuando por fin pudimos meterle el diente… hubo uno de estos momentos de mirarnos las tres y se paró la escena en plan “pero que cosa más ricaaaaaaa”.

Como pensé que igual era cosa nuestra y de nuestro delirio reposteril, repartí la mitad restante de la tarta entre familia y amigos y el veredicto es unánime: una tarta diferente, deliciosa y totalmente adictiva, que ya cuenta con unos cuantos fans que me preguntan para cuando más. ¡¡Y yo tan contenta!! Es que me encantan esta clase de descubrimientos tan productivos…

Y no me lío más, os dejo la receta pasito a pasito y os animo a que la probéis porque seguro que os va a encantar.

TARTE AUX NOIX – TARTA DE NUEZ 

Ingredientes para un molde de tarta con fondo desmontable de 26 cm. de diámetro:

Para la masa quebrada:

250 gr de harina de repostería

150 gr de mantequilla fría, cortada en cubos de 1 cm aprox.

120 gr de azúcar

5 yemas de huevo

Pulpa rallada de una vaina de vainilla o 1 cucharadita de extracto de vainilla

1 pizca de sal

Para el relleno:

300 gr de nueces peladas

165 gr de azúcar moreno

50 gr de mantequilla fundida

1 cucharadita de anís o ron

Para el glaseado:

1 clara de huevo

30 gr de azúcar

Para las nueces caramelizadas (decoración):

Tantas mitades de nuez como queráis poner para decorar

150 gr de azúcar

1 cucharadita de agua

 

Preparación:

Empezaremos haciendo la masa quebrada. Para ello tamizamos la harina sobre la encimera de la cocina, hacemos un hueco en el centro y ponemos en él los cubitos de mantequilla, el azúcar, las yemas, la pulpa o extracto de vainilla y la sal. Desmenuzar y mezclar con los dedos los ingredientes, cogiendo un poco de harina de los bordes del hueco. Con una paleta (o un cuchillo largo si no tenéis) iremos cubriendo la parte central de la mezcla con la harina, empujándola desde los bordes al centro y seguidamente, picaremos los ingredientes mezclados sujetando la paleta con ambas manos, con movimientos rápidos, firmes y en todas direcciones, hasta que obtengamos grumos finos. Dejar la paleta y amasar con las manos, deshaciendo rápidamente todos los grumos hasta obtener una masa lisa. Dar forma de bola, envolver con film transparente y dejar reposar 1 hora en la nevera.

Mientras la masa reposa prepararemos el relleno. Meter las nueces en una bolsa de congelación de plástico y cerrar bien, procurando aplanarla bien para que no quede  aire en su interior. Con el rodillo de cocina, machacar las nueces con golpes firmes, hasta que estén bien picadas. Parar y mover la bolsa unas cuantas veces durante el proceso, en total tardareis unos 2 o 3 minutos en tenerlas listas. Lo que se busca no es que las nueces se conviertan en harina como cuando molemos almendras, sino que tenemos que conseguir trocitos muy pequeños pero irregulares, porque esto es lo que le va a dar textura al relleno.

Pasar las nueces a un cuenco amplio, mezclar con el azúcar y después echar la mantequilla derretida y el anís o ron, mezclando bien con las puntas de los dedos. Tendremos una masa parecida a la arena mojada. Tapar y reservar.

Ahora vamos a estirar el fondo y la cubierta de masa. Cortar 4 trozos de papel de hornear de unos 35×35 cm. Sacar la masa quebrada de la nevera, quitarle el plástico y cortar en dos porciones, una de ellas un poco más grande que la otra, y con esta porción más grande haremos el fondo de la tarta. Meter el trozo grande de masa entre los dos papeles de hornear, dar unos cuantos golpes para aplanarla y rápidamente estirar la masa en todas las direcciones de forma que obtengamos un círculo suficientemente grande para cubrir el fondo y las paredes de nuestro molde, unos 30 cm de diámetro.

Repetimos el proceso con la porción de masa más pequeña, que será la cubierta de la tarta, estirándola igualmente entre los otros dos trozos de papel de hornear hasta obtener un círculo de unos 26 cm de diámetro. Metemos las dos porciones de masa estirada con sus papeles en la nevera, y dejamos enfriar unos 15 minutos.

Mientras enfría la masa preparar el molde para la tarta, untándolo bien con mantequilla.

Sacar el fondo de masa quebrada de la nevera, retirar el papel superior, volcar sobre el molde y con cuidado retirar el papel que queda. Cubrir bien el fondo del molde, alisando la masa con la ayuda de la palma de la mano, procurando que no queden burbujas de aire entre la masa y el molde, ni en el fondo ni en los laterales. Pinchar el fondo de masa uniformemente con un tenedor. Repartir el relleno encima del fondo de masa y alisarlo con una cuchara, presionando ligeramente para que quede bien compacto. Sacar de la nevera la masa para la cubierta de la tarta, retirar el papel superior, darle la vuelta sobre el relleno y retirar el otro papel de hornear. Presionar ligeramente toda la superficie de la tarta con la palma de la mano para alisar. Cortar la masa sobrante del borde presionando ligeramente para que quede bien sellado. Yo lo hago pasando el rodillo por encima, cortas y sellas en un mismo paso y el borde queda muy limpio. Ahora pinchar la superficie de la tarta uniformemente con un tenedor. Cubrir con film transparente y dejar reposar en la nevera entre 30 y 40 minutos.

Mientras reposa la tarta, vamos a hacer las nueces caramelizadas para la decoración. Cortar un trocito de papel de hornear, suficiente como para poner encima todas las nueces que vayamos a caramelizar, y engrasarlo ligeramente con aceite de girasol o mantequilla. Preparar también un cazo o una olla con agua fría donde quepa el cazo donde vamos a hacer el caramelo, y dejar ambas cosas cerca de donde estemos trabajando. Poner el azúcar en un cazo, echarle la cucharadita de agua y remover para humedecer el azúcar. Llevar a fuego fuerte; el azúcar se fundirá, empezará a hervir y a los pocos minutos empezará a tomar color, caramelizándose. Coger el cazo y moverlo haciendo círculos para que el caramelo se coloree uniformemente. Cuando esté de un  color ámbar oscuro, retirar del fuego y sumergir el fondo del cazo en la olla con agua fría, solo durante unos 5 segundos, para cortar la cocción. Con la ayuda de un tenedor, sumergir una a una las mitades de nuez en el caramelo a irlas depositando, quitando primero el caramelo sobrante contra el borde del cazo, en el papel de hornear engrasado. Dejarlas reposar un ratito para que el caramelo se solidifique.

Precalentar el horno a 180 C. Sacar la tarta de la nevera, retirar el film y meter en el centro del horno durante 35 a 40 minutos.

Mientras tanto, montar la clara de huevo hasta que haga picos marcados. Retirar la tarta del horno y pincelar la superficie 2 veces con la clara de huevo. Espolvorear los 30 gramos de azúcar por encima de forma uniforme. Meter la tarta en el horno durante 5 minutos más.

Dejar enfriar la tarta en el molde durante 30 minutos, después desmoldar con cuidado y pasar a una rejilla para que se enfríe por completo.

Una vez fría espolvorear con azúcar glas y decorar con las nueces caramelizadas.

La tarta se conserva 3-4 días en un recipiente hermético a temperatura ambiente.

¡Feliz fin de semana!

Tarta rústica de fresa

¡Muy buenas a todos! Llevo unos días un poco vaga, con pocas ganas de meterme en faenas complicadas en la cocina. No es que no tenga ganas de cocinar, creo que tiene más bien que ver con el pararme a decorar, con el disfraz. Me encanta hacer cupcakes, pero no es de esas cosas que uno deba cocinar en dias vagos, si quieres que te quede algo mínimamente decente. Nada de layer cakes, ni de fondant, nada de artificios. A veces pasa, o al menos a mi si me pasa, que cuando llevas una temporada haciendo cupcakes, trabajando con fondant, o con cantidades industriales de mantequilla y azúcar, simplemente llegas a un estado de empacho, físico, visual y hasta emocional. Y tienes que parar por un tiempo. Es lo que yo llamo ponerse en modo “rústico”. Dejar toda la parafernalia repostera y volver a las recetas sencillas, a las que hacían nuestras abuelas, que no contaban con toda la cantidad de cacharros, ingredientes y demás ayudas que tenemos hoy en día. Y en esas estamos…

Para esos días vagos, en los que nos apetece encender el horno y hacer algo rico, sencillo y reconfortante, os propongo esta tarta de fresa de aspecto rústico, que es increíblemente sencilla de hacer y además está muy buena. Es dulce en su justa medida, la masa se deshace en la boca y su sabor recuerda ligeramente al de esas galletas de mantequilla que van rellenas de mermelada de fresa y que vemos en muchas pastelerías.

La única pega que le puedo poner es que es una tarta para comer el mismo día de su elaboración. Lo que sobre se puede conservar en un recipiente hermético en la nevera durante un día más, pero la pasta se ablanda y aunque de sabor está buena, pierde la textura y por tanto calidad. Esto es algo habitual en este tipo de tartas de fruta, que no suelen conservarse bien de un día para otro porque la propia humedad de la fruta reblandece las masas con facilidad.

Aunque la receta original está aromatizada con canela, podéis sustituirla sin problema por la ralladura de un limón si es que la canela no os gusta demasiado. Seguro que incluso le quedan bien las dos cosas.

Las flores que véis en las fotos son de  Alea Floristerías, ¡¡tienen cosas preciosas!! Merece la pena pasarse :)

Así que os dejo con la receta, aprovechando que estamos en plena temporada de fresas, ¿porqué no os animáis a probarla?

TARTA RÚSTICA DE FRESA

Ingredientes para un molde desmontable de 24 cm. de diámetro:

175 gr de almendras molidas

175 gr de mantequilla a temperatura ambiente

175 gr de azúcar

175 gr de harina de repostería con levadura

1 cucharadita de canela (se puede sustituir por la corteza rallada de 1 limón)

1 pizca de sal

1 huevo + 1 yema de huevo tamaño M

450 gr de fresas frescas que estén bien maduras

2 cucharadas colmadas de mermelada de fresa

1 cucharada de azúcar glas

Preparación:

Precalentar el horno a 180 C. Engrasar el molde desmontable con mantequilla y forrar la base con papel de hornear.

Lavar bien las fresas, secarlas, quitar los pedúnculos y cortar en rodajas. Reservar.

En el robot de cocina, mezclar las almendras molidas, la mantequilla, el azúcar, la harina, la sal, la canela o ralladura de limón, el huevo y la yema, haciéndolo funcionar a intervalos cortos de unos 15 segundos, hasta que los ingredientes formen una mezcla homogénea. También se puede mezclar los ingredientes a mano, amasando con las puntas de los dedos de forma rápida y sin trabajar en exceso la masa, lo justo para que todos los ingredientes se vean bien integrados.

Extender la mitad de esta pasta en el molde para cubrir completamente el fondo del mismo, alisando bien la superficie de la pasta con la palma de la mano. Extender las dos cucharadas de mermelada sobre la pasta en una capa fina. Poner encima de la mermelada las láminas de fresa en una capa uniforme, presionando un poco con la palma de la mano para que no queden huecos entre ellas. Espolvorear las fresas con la cucharada de azúcar glas. Seguidamente extender la otra mitad de la pasta sobre las fresas, de forma que queden totalmente cubiertas, alisando la superficie de la tarta con la palma de la mano haciendo una ligera presión.

Hornear la tarta en el centro del horno durante aproximadamente 1 hora. Si pasados 40 minutos veis que la tarta coge demasiado color, cubrirla de forma holgada con papel de aluminio. La tarta estará lista cuando haya crecido ligeramente y se vea de un color tostado intenso.

Dejar enfriar en el molde unos 20 minutos, después desmoldar y pasar a una rejilla para que enfríe completamente. Espolvorear con azúcar glas al gusto.

Para servir, la hemos acompañado de un yogur griego de fresa mezclado con 2 cucharadas de créme fraiche y una salsa de fresas caliente, que podeis hacer con 4 cucharadas de mermelada de fresa + 3 cucharadas de azúcar glas + 3 cucharadas de agua, dejando hervir todo junto durante ½ minuto. La combinación del yogur fresquito, la salsa caliente y la tarta que se deshace en la boca es estupenda, pero también está buenísima sola. O con nata montada. O con helado de vainilla…

 

¡Que aproveche!

Carrot cupcakes

¡Muy buenas a todos! La receta que os traigo hoy es un clásico dentro de la repostería americana, y tengo que decir que es mi cupcake favorito sobre todos los demás. Si cuento todas las recetas de cupcake o tarta de zanahoria que tengo, sé que me paso de diez y por bastante. Las he probado todas: con piña en la masa, con pasas, con nueces picadas, con más o menos especias… Lo que es común a todas ellas es el uso de aceite vegetal en lugar de mantequilla, eso y el hecho de que prácticamente la mitad de la masa sea zanahoria rallada te hace tener la sensación de estar horneando “repostería saludable”. Desde luego, cuando me viene a la cabeza un cumpleaños infantil siempre pienso en recetas como esta, dulces y muy sabrosas pero con un punto equilibrado, teniendo en cuenta claro está, que hablamos de repostería.

Para hacer cupcakes me gusta especialmente esta receta de Martha Stewart, que he adaptado ligeramente a las preferencias de casa y a unas cantidades que podamos consumir cómodamente. Esta mujer tiene unas recetas estupendas, ¡pero las cantidades son para alimentar a un batallón! El glaseado de crema de queso es el mismo que utilicé para cubrir la Tarta Colibrí, solo que ajustando también las cantidades para que fuese suficiente para cubrir entre 12 y 14 cupcakes. Desde que probé ese glaseado supe que iba a funcionar perfectamente con estos cupcakes, y ahora se ha convertido en una receta imprescindible en casa, de esas que repites una y otra vez y cuanto más la haces más te gusta.

Así que no me lío más y os dejo con la receta. Una versión más del carrot cupcake por si queréis incorporarla a vuestra lista personal J

CARROT CUPCAKES WITH CREAM CHEESE FROSTING

Ingredientes para 12 cupcakes:

225 gr de zanahoria rallada fina

2 huevos M

225 gr de azúcar

50 ml de buttermilk (o 45 ml de leche entera+ 2 cucharaditas de zumo de limón, dejando reposar la mezcla 10 minutos a temperatura ambiente antes de usarla)

200 ml de aceite de girasol

¾ cucharadita de extracto de vainilla

175 gr de harina común

½ cucharadita de bicarbonato sódico

1 cucharadita de levadura en polvo (tipo Royal)

¼  cucharadita de sal

½ cucharadita de canela en polvo

½ cucharadita de jengibre molido

¼ cucharadita de clavo molido

1 pizca de pimienta negra recién molida

Importante: todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente

Preparación:

Precalentar el horno a 170 C. Preparar los moldes de cupcake forrándolos con las cápsulas de papel.

Batir los huevos brevemente, luego incorporar el buttermilk, azúcar, aceite, extracto de vainilla y las zanahorias ralladas.

En otro bol mezclar la harina, bicarbonato sódico, levadura, sal y las especias. Tamizar el contenido sobre la mezcla de zanahorias y con una espátula o cuchara de madera mezclar bien, lo suficiente para obtener una mezcla homogénea.

Echar la masa en los moldes que tenemos preparados, rellenando cada cápsula aproximadamente 2/3 de su capacidad. Hornear durante 22-25 minutos, hasta que se vean doradas y al insertar un palillo en el centro de un cupcake éste salga limpio.

Dejar enfriar los cupcakes en los moldes durante 10 minutos, luego pasarlos a una rejilla para que enfríen por completo.

Ingredientes para el Cream Cheese Frosting:

480 gr de icing sugar o azúcar glas

120 gr de crema de queso a temperatura ambiente (yo uso Philadelphia siempre)

60 gr de mantequilla a temperatura ambiente

1 cucharadita de extracto de vainilla (mejor transparente)

 

Para hacer el glaseado de crema de queso, batir en un bol la crema de queso, la mantequilla y el extracto de vainilla con las varillas eléctricas hasta que tengamos una mezcla ligera y esponjosa. Incorporar poco a poco el azúcar glas, sin dejar de batir, hasta que tengamos una crema lisa y homogénea.

Para finalizar, repartir el glaseado de crema de queso encima de cada cupcake, bien untándolo con una espátula o con la ayuda de la manga pastelera, y espolvorear un poco de canela molida por encima. Podéis completar la decoración con un poco de piel de naranja rallada, unos sprinkles o como me gusta hacer a mí, con unas tiras de zanahoria caramelizada como veis en las fotos. Sencillo, ¿verdad?

Los cupcakes se conservan durante 3 días en un recipiente hermético, y muy importante, hay que guardarlos en la nevera, porque el glaseado tiene crema de queso. Antes de consumir dejarlos ½ hora a temperatura ambiente.

¡Que tengáis una feliz semana!

Vanilla cheescake with a raspberry topping

Tengo que confesar que me encanta Jamie Oliver. Es bastante guarro cocinando, pero creo que ese es su encanto como cocinero. Yo no como carne, pero incluso sus recetas con carne me tienen buena pinta. Las veo como muy “rústicas”. Y además me gusta que siempre busca la naturalidad en sus platos, usa productos de su huerta y lo compra todo orgánico.

Últimamente no tengo mucho tiempo para cocinar, así que “tiro” de recetas fáciles, que no me lleven mucho trabajo, y que me hagan quedar bien ante cualquier amiga. Esta receta está sacada de un libro que me regaló la familia con la que viví en Londres, está dedicado por ellos. Le tengo especial cariño a este libro por ello, y también porque uno de mis mejores recuerdos  de Londres era el de ver el programa “Ministry of Food” de Jamie Oliver en Channel 4, e ir a comprar el The Sun a Sainsbury’s porque por 0’75 pounds tenía un dvd del programa.

La receta me pareció muy fácil y muy rica. Es la típica tarta de queso que no puedes parar de comer (de hecho, cuando empecé me tomé tres trozos, y me dije a mi misma, o paras, o te la vas a comer entera…). Requiere tiempo en el frigorífico pero muy poco tiempo de preparado. Es una receta que puede hacer cualquiera.

VANILLA CHESSCAKE WITH A RASPBERRY TOPPING

Ingredientes:

150g de mantequilla, más una cucharada para engrasar un molde desmontable

200 gr de galletas Digestive

1 teaspoon de extracto de vainilla

600 gr de crema de queso (yo usé philadelphia)

150 gr de azúcar glass

Las ralladuras de un limón y una naranja.

El zumo de un limón

300 gr de nata

Para el topping:

100 gr de azúcar glass

500 gr de frambuesas (se puede substituir por fresas, moras, etc.)

Preparación:

Haciendo la base de la tarta:

Primero, engrasa el molde con la cucharada de mantequilla. A continuación, rompe las galletas en pequeños trozos y luego desmígalas tapándolas con un trapo limpio y seco y con la ayuda de un rodillo. Corta la mantequilla en dados y ponla a fuego lento en una sartén. Añade las galletas desmigadas y mézclalas con la mantequilla. Saca la mezcla del fuego y realiza con ella una base para la tarta en la base del molde desmontable, presionando bien para que no se deshaga la mezcla. Deja enfriar la base de la tarta durante una hora en el frigorífico.

Haciendo la “crema” de la tarta:

Primero, en un bol bate la crema de queso philadelphia junto con el extracto de vainilla, el azúcar glass, las ralladuras de un limón y una naranja y el zumo de un limón.

En otro bol, bate la nata hasta que esté consistente y fuerte.

A continuación, añade la nata a la mezcla de queso philadelphia y mézclalas hasta obtener una crema suave.

Finalmente, y con la ayuda de una espátula, echa la crema encima de la base que habíamos enfriado previamente.

Déjala enfriar como mínimo una hora.

Haciendo el topping:

En un bol, haz un puré con las frambuesas.  A continuación añádeles el azúcar glass y mezcla bien.

Finalmente, desenmolda la tarta con cuidado y echa el topping de frambuesas por todo el “techo” de la tarta.

Para finalizar,os dejo con un vídeo del programa, en el que Jamie Oliver prepara una Tarta Tatin de plátano (y que por cierto tengo la receta en el libro).

¡A comer!

  • ”Facebook” ”Twitter” ”Pinterest” ”Instagram” ”Flickr” ”Bloglovin” ”RSS” ”Email”
  • abril 2012
    L M X J V S D
    « mar   may »
     1
    2345678
    9101112131415
    16171819202122
    23242526272829
    30  
  • Archivos

  • Categorías

  • NUEVO POST 👉 Tarta tatín🍏🍏😍😍 #tartatatin #tartetatin #manzana #apple #lostincupcakes #hermanasreposteras #bakersisters #baker #blog #newpost #instafood #ABeautifulMess
  • Únete a otros 267 seguidores

  • Blogs que nos gustan

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 267 seguidores