Bundt Cake de mazapán y limón

¡Hola a todos! ¿Como os va esta semana? Yo por no variar con mucho lío y poco tiempo para pararme en nada que no sea indispensable. De hecho esta entrada tenía pensado colgarla ayer pero al final entre el trabajo y las tropecientas cosas pendientes que tenía que dejar listas en casa pues ya me dieron las 10 y las 11 y las 12 y  la pobre media neurona que me quedaba despierta dijo basta. Pero no os voy a aburrir con mis labores domésticas ni mis obligaciones diarias que va… creo que mejor os cuento las bondades de esta receta :)

¡Y son muchas! Lo primero de todo es que este bizcocho está buenísimo. Tiene una miga densa, una textura súper jugosa y los sabores están muy equilibrados. Después os diré que además la receta es sencillísima pero de verdad. Vale que ya sé que siempre estoy con lo mismo pero es que en este caso es una de esas de “bate todos los ingredientes juntos y pon en el molde”. Palabra. Y por último se hornea en molde de bundt, y eso son puntos extra, al menos para mí. Por bonito por supuesto :)

Tenéis que probarlo hacedme caso. Incluso los que no seáis fans del mazapán como yo. El sabor apenas se aprecia y le aporta todo a la textura.

Y dicho esto allá vamos con la receta. ¡Espero que os guste!

BUNDT CAKE DE MAZAPÁN Y LIMÓN

Ingredientes para un molde de bundt de 2,5 litros (12 cups)

250 gr de mantequilla temperatura ambiente

200 gr de mazapán

165 gr de azúcar

6 huevos L

150 gr de harina de repostería

1 cucharadita de levadura química

1/2 cucharadita de bicarbonato sódico

pizca de sal

ralladura de 2 limones + 1 cucharada de su zumo

1/2 cucharadita de extracto de vainilla

10 gotas de esencia de almendras amargas

Preparación

Precalentar el horno a 170ºC. Engrasar bien con mantequilla el molde.

Tamizar juntos en un bol la harina, la levadura, el bicarbonato y la sal y reservar.

Cortar en pequeños cubos el mazapán y la mantequilla. Ponerlos en el procesador de alimentos junto con el azúcar y 2 huevos y triturar hasta obtener una pasta fina. Con el procesador en marcha ir añadiendo los huevos restantes de uno en uno, después el extracto de vainilla, la esencia de almendras, el zumo y la ralladura de los limones. Incorporar la harina y batir lo justo para obtener una masa homogénea.

Pasar la masa al molde, nivelar y meter al horno de 40 a 50 minutos. El mío estuvo listo en 45 minutos.

Dejar reposar en el molde 10 minutos y después pasar a una rejilla para dejarlo enfriar. Decorar con azúcar glas y servir.

Este bundt cake se conserva 5 días bien cerrado en un recipiente hermético y a temperatura ambiente.

¡Que tengáis una feliz semana!

Lemon posset

¡Muy buenas a todos! Esta semana se presenta bastante liada, entre trabajo, cursos y reuniones, así que queda poco tiempo para la cocina. Por eso hoy os traigo una receta estupenda, facilísima y lo más importante, super rápida, para esos momentos en que no queremos prescindir de un postre casero pero andamos un poco cortos de tiempo.

El “lemon posset” es una crema de limón de origen británico. Es una receta muy antigua, que ha ido evolucionando con el paso de los siglos. En la época medieval se hizo muy popular como remedio para curar los resfriados y el insomnio. En sus inicios, consistía en una bebida elaborada con leche caliente que se cortaba añadiéndole zumo de limón, vino o cerveza. La receta actual combina lo mejor de la tradición, la suavidad de la nata con la acidez del limón y una elaboración muy simple. El resultado es una crema muy suave, dulce y con un buen punto ácido, un postre perfecto para rematar una buena comida o cena.

A mi me gusta mucho presentar este tipo de postres en vasitos de ración. Es una forma estupenda de tener porciones individuales listas para consumir, y además  la presentación queda muy limpia y es francamente bonita. Y cuando hay invitados, es lo más cómodo y práctico. Y me he dado cuenta de que a veces a la gente le causa más sensación una fuente de postres en vasito de cristal presentados de forma bonita y sencilla, que una de esas tartas monstruosas que tanto trabajo dan.

Así que no me lío más y os dejo directamente con la receta. Una cremita fresca y rica… tan rica que es puro vicio. ¿Os animáis a probarla?

LEMON POSSET

Ingredientes para 6 raciones de 125 ml:

600 ml de nata 35,1 % M.G.

150 gr de azúcar

2 limones grandes

Preparación:

Lavar bien los limones con agua templada y secar. Con un cuchillo, quitar la piel a uno de ellos, procurando que quede de una pieza. Para ello empezaremos pelando el limón desde el extremo superior e iremos bajando en sentido circular mientras cortamos la piel con el cuchillo. Exprimir el zumo de los dos limones, medir 6 cucharadas y reservar.

En un cazo, mezclar la nata y el azúcar y remover para disolver parcialmente el azúcar. Echar la piel de limón al cazo y llevar a fuego medio, removiendo constantemente, hasta que el azúcar se disuelva por completo. Cuando veais que se empiezan a formar burbujitas muy pequeñas por todo el borde de la mezcla, continuar cociendo sin parar de remover durante 2 o 3 minutos más, teniendo mucho cuidado de que la mezcla no hierva en ningún momento. Transcurrido este tiempo retirar del fuego, retirar la piel del limón y echar 5 de las 6 cucharadas del zumo de limón en la mezcla, removiendo bien. En este punto la mezcla espesará y se convertirá en una crema bastante suelta. Probad el punto de acidez y si os gusta más fuerte añadid entonces la 6ª cucharada de limón y removed bien. Pasar la mezcla a una jarra a través de un colador y repartidla en los vasitos.

Si queréis que la crema no forme una piel en la superficie al enfriar, tamizar una capa fina de azúcar glas encima de cada vasito. Una vez que estén a temperatura ambiente cubrir con film plástico y dejarlos enfriar en la nevera al menos 2 horas para que la crema coja más cuerpo.

Servir directamente de la nevera, decorando vuestros vasitos según vuestro gusto personal. Nosotras hemos optado por un poco de nata ácida, frambuesas y unas lenguas de gato.

¡¡Feliz semana!!

Pastelitos de mermelada de limón, cardamomo y chocolate

No soy muy fan de las celebraciones “porque sí”. Porque en realidad todos los días deberían ser los “Día de… (pongamos Día del amor, Día de la pareja, Día de la madre, o del padre..)”. En casa no solemos prestar atención a estas fechas señaladas pero tengo que reconocer que el Día de la Madre es una de esas que me resisto a pasar por alto. Quizás tenga que ver con el recuerdo de todas las postales, platos de barro o dibujos que nos mandaban hacer en el cole y que llevábamos tan orgullosos para casa. Un montón de cositas que se iban acumulando año tras año, que nuestra madre guardaba en el cajón de su mesilla de noche. Algunos de esos trabajitos del cole aún siguen ahí, en su mesilla. Muchos otros, guardados en cajas en el trastero. Guardar esos recuerdos es guardar una época en la que éramos más pequeñas y disfrutaba de nosotras de otra manera. Supongo que lo echará de menos…

Mi madre es una de esas mujeres fuertes, trabajadoras e independientes. Siempre está haciendo mil cosas. Sacó una carrera universitaria adelante mientras atendía una casa, una niña pequeña, otra en camino y un trabajo a tiempo parcial, ha aprendido idiomas, ha mantenido dos trabajos a la vez durante largo tiempo, ha aprobado unas oposiciones y durante toda esa mareante travesía, todo el tiempo libre que le quedaba nos lo ha dedicado a nosotras. Siempre nos ha inculcado la importancia de ser fuertes, trabajadoras y sobre todo, de no depender de nadie.

Hoy, las cosas son diferentes. Hemos crecido, y de una forma u otra todas nosotras tenemos una vida fuera del nido familiar. Pero la esencia de esos valores sigue intacta, y nos acompaña en las decisiones que tomamos, en los caminos que elegimos.

Ahora que yo misma soy madre, entiendo de verdad lo grande que es la responsabilidad de criar un hijo. De darle amor, de ser generosas con nuestro tiempo, de inculcar valores. Es un trabajo duro pero tiene las recompensas más grandes. Ayer mismo, recibí un regalo de esos que se guardan en la mesilla de noche, un marquito de fotos azul cuidadosamente hecho por mi hijo en la guardería. Los regalos más bonitos, los que más llegan, no se compran con dinero.

Así que os propongo que os metáis en la cocina, y hagáis algo rico para regalar a vuestras madres. No tiene que ser complicado, ni tiene que llevaros mucho tiempo. Estos pastelitos de mermelada y cardamomo que os traigo hoy se hacen en un pis pás y quedan la mar de vistosos. Y además están súper ricos.

En este caso, el envoltorio es un guiño a nuestra madre, que es enfermera. Son unos trozos de gasa, sujetos con un lazo de cuerda. Una idea que vimos en el blog de Whole Kitchen y que queda preciosa. Unos pocos ingredientes, vuestro tiempo y un empaquetado bonito, una mezcla perfecta para mimar por un día a las personas que nos han mimado toda la vida.

Y ahora, os dejo con la receta:

PASTELITOS DE MERMELADA DE LIMÓN, CARDAMOMO Y CHOCOLATE

Ingredientes para 12 unidades:

225 gr de harina común

110 gr de mantequilla derretida

185 ml de nata ácida

3 huevos L

½ cucharadita de bicarbonato sódico

Ralladura de 1 limón

185 gr de azúcar

60 gr de mermelada de limón

10 vainas de cardamomo

Pizca de sal

Para la decoración:

200 gr de cobertura de chocolate negro (yo usé Valor)

Unos trozos de jengibre confitado

Preparación:

Todos los ingredientes, salvo la mantequilla, han de estar a temperatura ambiente.

Precalentar el horno a 170 C. Engrasar y enharinar un molde para muffins de 12 cavidades.

Mezclar la harina, el bicarbonato y la sal y tamizar sobre un cuenco. Abrir las vainas de cardamomo, extraer las semillas y machacarlas en un mortero hasta que queden reducidas a un polvo fino. Mezclarlas con la nata ácida y reservar.

En un bol, batir con las varillas los huevos y el azúcar a velocidad media hasta que tengamos una pasta esponjosa, blanquecina, que haya duplicado su volumen. Bajar un poco la  velocidad y  echar la mantequilla poco a poco, en un hilo, sin dejar de batir, hasta que esté completamente integrada. Incorporar la mermelada y la ralladura de limón.

Siguiendo a velocidad baja, echar 1/3 de la mezcla de harina, batir hasta que esté incorporada. Echar la mitad de la nata ácida con cardamomo y batir, hasta que esté integrado. Seguimos con otro 1/3 de la mezcla de harina, después la mitad restante de la nata ácida y por último el 1/3 restante de mezcla de harina, batiendo bien cada adición antes de incorporar la siguiente.

Rellenar las cavidades del molde con esta mezcla, más o menos 2/3 de su capacidad, y llevar al horno durante 20-25 minutos, hasta que los pastelitos se vean dorados y al pinchar uno con un palillo éste salga limpio.

Sacar del horno y dejar enfriar en el molde unos 15 minutos, después quitarlos con cuidado, despegando los bordes con la ayuda de un cuchillo si os es necesario, y pasar a una rejilla para que enfríen completamente, boca abajo.

Cuando los pastelitos hayan enfriado, derretir la cobertura de chocolate y echar por encima, dejando que resbale por los laterales. Decorar con el jengibre confitado alternando trocitos picados con trozos enteros. O ponerle la decoración que más os apetezca, como pistachos picados, limón confitado, perlitas de colores…

Envolved vuestros pastelitos con mucho cariño y llevadles a vuestras mamás una merienda de reinas.

¡Feliz Día de la Madre!

Pound cake de limón y semillas de amapola

¡Muy buenas a todos!

Ya llevaba un par de semanitas sin asomar la cabeza por aquí y ¡ya tenía ganas! Esto de tener un blog genera una adicción un poco particular, y a pesar de que llevamos muy poquito tiempo con él cuando tengo la típica semana de no parar y no hornear (como ésta semana pasada), ya estoy deseando meterme en faena para poneros cositas ricas. ¡Pero ya veo que mi hermana os ha mantenido bien alimentados!

Este pound cake de limón y semillas de amapola llevaba en mi lista de pendientes desde que hojee por primera vez el libro “Flour” de Joanne Chang. De verdad, qué cosas ricas hace esta mujer…

Un “pound”, o libra en español, es la unidad de peso y masa más utilizada en los países anglosajones, y equivale en nuestro sistema métrico, a 454 gramos. Los pound cake son pasteles hechos tradicionalmente con un pound de mantequilla, un pound de harina, un pound de azúcar y un pound de huevos, de ahí viene pues su nombre.

Este es el típico pastel denso, jugoso pero nada pesado, perfecto para acompañar el café por la tarde o para llevar a casa de unos amigos a merendar, porque se puede hacer perfectamente el día anterior sin perder nada de sabor ni textura.

Joanne Chang explica en el libro que el secreto para hacer un pound cake perfecto se basa en el “método”. Primero, hay que batir los huevos con el azúcar hasta que consigamos una pasta ligerísima y muy aireada, después incorporaremos la harina con la levadura lo justito para integrar y finalmente, acabaremos nuestra masa a mano añadiendo todo lo anterior a la mantequilla derretida y la nata, con mimo y sin batir en exceso con la ayuda de la espátula. Y ya está. ¿A que es sencillísimo? Así obtendremos un cake jugoso, denso, con un intenso aroma y sabor a mantequilla y una fina capa crujiente y dorada.

La ralladura y zumo de limón le dan el contraste perfecto a la masa dulce, y las semillas de amapola complementan el conjunto con su sabor que recuerda ligeramente al de las nueces tostadas.

Este es una de esos pasteles sencillos que se apoyan en la calidad de los ingredientes, así que usad la mejor mantequilla que podáis conseguir. Ya veréis que el resultado final merece la pena.

Y ahora, al lío:

POUND CAKE DE LIMÓN Y SEMILLAS DE AMAPOLA

Ingredientes (para un molde rectangular de 24 cm x 10 cm aprox)

240 gr de harina de repostería

¾ cucharadita (teaspoon) de levadura tipo Royal

¼ cucharadita (teaspoon) sal

156 gr de mantequilla derretida

60 gr de nata para montar 35,1% M.G.

Ralladura de 2 limones grandes (sino, que sean 3)

1 cucharada (tablespoon) de zumo de limón

3 cucharadas (tablespoons) de semillas de amapola

4 huevos L

250 gr de azúcar

Preparación:

Todos los ingredientes, excepto la mantequilla, han de estar a temperatura ambiente.

Forrar un molde rectangular para cake con papel de hornear. Precalentar el horno a 180º C.

En un bol, tamizar juntos la harina, la levadura y la sal. Reservar.

En otro bol grande, mezclar la mantequilla derretida, la nata, las semillas de amapola y el zumo y ralladura de limón. Si durante el proceso de mezclado y reposo veis que esta mezcla se solidifica, calentarla en el microondas a intervalos de 15 segundos, hasta que esté líquida de nuevo. Reservar.

En el bol de la batidora, batir los huevos y el azúcar con las varillas, a velocidad media, hasta que la mezcla doble su volumen y se vea pálida y muy esponjosa (sobre 4 o 5 minutos). Con la ayuda de una espátula, incorporar la mezcla del bol de harina poco a poco en la mezcla de huevo y azúcar, batiendo a velocidad baja, lo justo para que todos los ingredientes se integren. Parar la batidora.

Comprobar que la mezcla de mantequilla y nata siga líquida, sino hay que llevarla al microondas como os he dicho antes. Echamos aproximadamente ¼ de la mezcla de huevo, azúcar y harina en el bol con la nata y mantequilla e integramos con la espátula con movimientos envolventes, para espesar ligeramente la masa. Cuando esté bien integrada, echamos el resto de la mezcla de huevo, azúcar y harina restante y trabajamos con la espátula hasta que tengamos una pasta homogénea.

Echar la mezcla en el molde preparado y meter en el horno. Mi pound cake estuvo listo en 50 minutos, pero cada horno es un mundo, así que a partir del minuto 50, comprobar cada 5 minutos porque si nos pasamos de horno la textura no va a ser tan jugosa. Estará en su punto cuando al insertar un pincho éste salga limpio del pastel.

Una vez listo, dejar reposar en el molde durante 30 minutos y después pasar a una rejilla, quitarle el papel de hornear y dejar enfriar completamente.

Y ahora tenemos dos opciones:

- Echar azúcar glas al gusto por encima, que es lo que he hecho yo, o bien

- Glasear el pastel como sugiere la receta original. Os pongo el glaseado por si os apetece más esta opción.

Ingredientes para el glaseado de limón:

70 gr de azúcar glas

Zumo de ½ a 1 limón (esto va al gusto)

Preparación:

Mezclar en un bol el azúcar glas con el zumo de ½ limón hasta tener un glaseado de consistencia homogénea. Si queda muy espeso se puede añadir más zumo, poco a poco y removiendo bien antes de añadir más, hasta conseguir la consistencia deseada. Echar el glaseado encima del pastel tibio dejando que resbale por todo el borde y lateral. Dejar enfriar completamente.

¡Y a comer!

  • ”Facebook” ”Twitter” ”Pinterest” ”Instagram” ”Flickr” ”Bloglovin” ”RSS” ”Email”
  • julio 2014
    L M X J V S D
    « jun    
     123456
    78910111213
    14151617181920
    21222324252627
    28293031  
  • Archivos

  • Categorías

  • Hoy en el blog tienes dos recetas de #polos sin azúcar. Ricos y #sanos 😋 Link en el perfil
  • Únete a otros 292 seguidores

  • Blogs que nos gustan

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 292 seguidores